SWARM Bioatctic, una startup alemana, está explorando el uso de insectos vivos como plataformas para sistemas biorrobóticos. La empresa ha logrado desarrollar insectos totalmente controlables mediante la integración de sensores y tecnología de inteligencia artificial, según su publicación oficial.
La compañía obtuvo una ronda de inversión en junio de 2025, lo que le permitió orientar su tecnología hacia aplicaciones en defensa, seguridad nacional o investigación científica. Sin embargo, los avances aún enfrentan desafíos técnicos y éticos que limitan su potencial.
Los neurocientíficos de la empresa colocan electrodos en las antenas de los insectos para estimular su capacidad natural de navegación. Esta técnica permite que los insectos sigan órdenes específicas, aunque su eficacia se ve afectada por la fatiga del organismo.
La integración de una batería en una mochila impresa en 3D en el tórax podría generar hasta 17,2 mW de potencia sin comprometer su movilidad natural. Esta solución busca abordar el problema de la alimentación energética de los sistemas biorrobóticos, pero aún no se ha logrado una solución óptima.
El control efectivo del animal se limita a unos pocos minutos, con algunos estudios logrando extender este tiempo hasta las 3 horas. Sin embargo, otros experimentos muestran que el control adaptativo solo alcanza los 47 minutos, lo que plantea dudas sobre la viabilidad a largo plazo.
No hay claridad sobre si las cucarachas pueden sufrir o no, ya que mientras algunos estudios apuntan a que sí lo sienten, otros no lo afirman. Esta incertidumbre refleja la complejidad de los experimentos y la necesidad de más investigación en el campo.
Aunque la tecnología promete aplicaciones innovadoras, la falta de claridad en aspectos técnicos y éticos limita su adopción. La empresa continúa trabajando en mejoras, pero no se ha anunciado una fecha concreta para su implementación en escenarios reales.